Enrique Parra Valenzuela El lobby gay sigue imponiendo su ideología. Ahora le ha tocado el turno a Alicia Rubio. Una profesora de instituto que no cree en la ideología de género y lo dice en público. Ha sacado al mercado un libro titulado «Cuando nos prohibieron ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres». En él desarrolla una serie de argumentos contra la ideología de género. Pero el lobby LGTB no admite que públicamente se disienta de sus dictados y ha atacado con virulencia.
Lluis Esquena Romaguera La Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los diputados estudiaba hace unos días, los primeros días de mes, la conveniencia o no de legalizar la maternidad subrogada (los llamados vientres de alquiler). Según me han contado, en el PP no lo tienen muy claro; la mayoría no ve apropiado legalizar esta práctica. Dentro del PSOE, hay voces a favor, y voces en contra. Están en contra Esquerra Republicana de Cataluña y Podemos. Sin embargo, estos dos partidos se posicionan favorables a la eutanasia. El único partido que es completamente favorable de permitir a las mujeres alquilar su vientre para que otras u otros tengan un hijo, es Ciudadanos.
José Vicente Rioseco. El paseo por el valle es como la lectura de una buena prosa,en que la mejor manera de disfrutarla es leerla simplemente por el puro placer de hacerlo,sin esperar nada a cambio y sin pretender que los demás compartan esa dicha. Claro que secretamente,a cada paso que damos,ante cada nuevo paisaje que se nos presenta,una nueva sensación,una nueva idea nos penetra,que nos gustaría compartir con algún amigo,con la persona amada,con aquellos que ya se fueron o con los hijos que ya adultos y con vida propia nos gustaría tener a nuestro lado,con la infancia que ya tuvieron,con las voces que ya cambiaron,con las preguntas que ya no nos hacen. Este año a mi valle llego el engaño.
Javier García Isac. Mas atentados, mas victimas, mas resignación, mas mensajes vacios y grandilocuentes, mas condolencias, mas ositos y velitas, mas flores, mas poesía cursi…más de lo mismo. Se nos pide, mejor dicho, se nos exige seamos comprensivos con determinadas creencias ideológicas y religiosas que van contra occidente. Que solo persiguen su destrucción y aniquilación. Se nos solicita seamos testigos impasibles, testigos mudos y resignados de la invasión que sufre Europa.
Luis Losada Pescador Los parlamentos se inventaron para decidir en qué se gastaba el dinero de todos. Luego se convirtieron en lugares de debate político de altura y actualmente se han convertido en platós de televisión con la tensión propia de la cuota de pantalla. Pero su función institucional no ha variado: en qué deciden nuestros representantes que se gasten los dineros de todos. Y ocurre que llevamos 3 meses de prórroga presupuestaria sin que a nadie parezca importarle demasiado. Siempre nos quedará impedir el recorte del rabo… de los perros. O la norma que permite a los trabajadores apagar el móvil tras su horario laboral. ¿Y el dinero?
Laureano Benítez Grande-Caballero Hoy en día, todas las democracias occidentales se definen como Estados laicos, a pesar de que el cristianismo es la esencia de la civilización occidental ―en la Constitución europea no se menciona para nada sus raíces cristianas―. Fue el argumento de la laicidad del Estado ―que figura en el artículo 16.3 de nuestra Constitución― el que esgrimieron los podemitas a la hora de pedir la supresión de la Misa dominical en TVE2, ya que según ellos no se puede hacer propaganda religiosa en un espacio público. En la polvareda que ha levantado este nuevo ataque de las hordas luciferinas al catolicismo en España, me sorprende sobremanera que nadie haya expuesto de manera clara y rotunda lo que yo considero el principal argumento a la hora de defender la Misa en la televisión pública.
Carlos Rubio Romo Este Sistema mal llamado democrático que carcome nuestra patria desde hace cuarenta años tiene, al menos para sus artífices, un dudoso mérito, que es haber situado el umbral de asombro y de repugnancia a niveles estratosféricos. Cualquier salvajada, aberración o delito no suscitan ya ninguna reacción de los españoles. El Sistema nos ha ido inoculando los virus que son suyos (relativismo, lo políticamente correcto, la cultura de la muerte…) en pequeñas dosis para que poco a poco nuestras conciencias se fueran acostumbrando y así, año tras año, oprobio tras oprobio, traición tras traición, desmán tras desmán, ha conseguido adormecerlas. Un ejemplo magnífico para ilustrar ese estado de cosas es la Justicia (?) en nuestra patria.
Miguel Massanet Bosch. Cuando los que mandan, aquellos a los que les confiamos, como mal menor, el gobierno de la nación, empiezan a caer en contradicciones, amagan pero no culminan aquellas acciones que debieran realizar; persisten en mantener una situación que no predice más que problemas futuros; insisten en utilizar caminos que ya se han recorrido, anteriormente, infructuosamente, e intentan aplacar la bestia que les enseña los dientes amenazadoramente con ofrecimientos a destiempo y promesas que pueden comprometer la estabilidad del resto de España; es que, señores, nos encontramos en un momento crítico de la historia de esta vieja nación, a la que todos conocemos y amamos, como España.
Miguel Massanet Bosch. El señor Tarradellas dejó, para la posteridad, una de estas frases que merecen recordarse: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. Sin embargo, no parece que tan sabias palabras hayan calado muy profundamente entre los actuales políticos de las generaciones actuales y, si es que queremos fijarnos especialmente en aquellos políticos catalanes a los que dejó en herencia el ocuparse de Cataluña, que parecen empeñados en dejar en mal lugar, al político catalán de la II República, desde el momento de que pocos de ellos, por no decir ninguno, han conseguido escaparse del San Benito de haber sido protagonistas de alguna de las situaciones de máximo ridículo, en las que han caído a lo largo de su peripecia política.
Enrique De la Puente En mi último artículo “Virtualidad versus Realidad” comentaba cómo vivíamos en una sociedad, en la que la virtualidad se iba imponiendo poco a poco, gracias a los medios que la tecnología ponía a disposición de las personas, de forma que éstas percibían por ello una versión incompleta de la realidad, lo cual podía tener consecuencias si las decisiones que se adoptaban adolecían de defectos en las premisas tenidas en cuenta.